EL TIEMPO A SU TIEMPO

Nos pasamos la vida esperando, aunque todo llega siempre antes de tiempo. Ahora, además, aceleramos cualquier aspecto de nuestra existencia. La Navidad ya está aquí y, como la primavera, nadie sabe cómo ha sido. Las rebajas las anticipamos a noviembre, los Reyes pasan por Nochebuena. El crucero del próximo verano ya lo estamos pagando en diciembre y la lluvia no asoma en otoño, a pesar del amago de estos días. Nos hemos empeñado en desbaratar el calendario, persistiendo en la perversión de ir por delante, cuando en realidad –triste paradoja– semejante ansiedad solo constata que vamos por detrás. El tiempo a su tiempo, como dejó escrito la sabiduría popular: frío en invierno y calor en verano, lluvia cuando se necesite y viento que arrastre las malas temporadas. A punto de llegar el puente más largo del año, ya hay quien piensa en la primavera. Mala cosa cuando no queremos vivir el hoy. Cuando malgastamos el presente aventurando el mañana, pese a que solo hay una cosa cierta: este momento.