LA LECCIÓN ALEMANA

El SPD, el equivalente alemán a nuestro PSOE, le ha planteado a su dirigente y candidato, Martin Schulz, que reconsidere la posibilidad de reeditar la gran coalición para que Angela Merkel siga al frente de los destinos del país germánico. Es decir, igualito que Pedro Sánchez en España. De la inteligencia del lector espero la comprensión de la ironía. El bien común, que en este caso es la estabilidad política de Alemania y de toda la UE, se impone ante los cálculos partidistas y cortoplacistas que tanto tientan a los políticos mediocres. Angela Merkel merece ese apoyo, según sus propios antagonistas políticos. Su gestión seria y rigurosa de su país se proyectó también sobre Europa. Su mayor disgusto llegó de la mano del conflicto de los refugiados, pero más por la xenofobia de una parte de la sociedad europea que de la propia gestión de esa crisis. Su mejor atributo es que habla muy claro y no es sectaria. Por eso es tan importante para Alemania, y sobre todo para UE, que su liderazgo claro y bondadoso se prolongue al menos cuatro años más. Es otra lección que podemos aprender de Alemania.