PIZARRO EN LA ACADEMIA

Vivimos tiempos confusos. Amaga con resurgir el viejo pensamiento jurídico totalitario, que pretende convertir la legalidad en un obstáculo para la libertad. Así lo advirtió ayer Manuel Pizarro, en la apertura del curso de las Academias. Su discurso, oportuno y brillante, sirvió para poner en valor la voz de la sociedad civil y de los intelectuales, tan callados últimamente. Pizarro alertó de las amenazas que acechan a la libertad y, por tanto, a la democracia. Esos ataques están poniendo en cuestión valores como la propiedad, la ley, el orden, la solidaridad y todos aquellos materiales sobre los que se cimenta el concepto moderno de sociedad avanzada. Reconforta, por tanto, escuchar reflexiones tan fundadas como las que este jueves expuso Pizarro, tal vez una de las cabezas más lúcidas de la España actual. Somos siervos de la ley con el fin de poder ser libres, afirmaba Cicerón, hace más de dos mil años. Nada nuevo bajo el sol. Los fantasmas del totalitarismo siempre vuelven, y nosotros tenemos que defendernos de ellos. Ayer sonaron las alarmas en la casa del pensamiento, en la Academia.