LA MANO QUE MECE EL ADOCTRINAMIENTO

Lo sabemos. Lo hemos escuchado mil veces. Otras tantas, lo hemos escrito. Pero habrá que seguir insistiendo, porque toda repetición es poca: gran parte del problema catalán, y del populismo rampante, tiene su origen en la educación. Mejor dicho, en el adoctrinamiento. Cuando se educa, se forman ciudadanos libres; cuando se adoctrina, se narcotiza el espíritu crítico de las personas. En Cataluña, nada menos que el sesenta por ciento de los profesores es independentista. ¿Se imaginan cómo pueden ser esas clases? Y sobre todo: ¿los padres vislumbran el futuro que les espera a sus niños? Educación y medios de comunicación necesitan ser repensados allí porque, en nombre de la libertad, la fulminan. Invocan la democracia para ir en su contra, aparentan moderación para permitirse ser profundamente inmoderados, además de presentarse como pacifistas cuando violentan permanentemente la convivencia. Hasta ahora nada se ha hecho para contrarrestar todo esto. Se tardará años en normalizarlo, si es que alguna vez siquiera se intenta.