NO SÓLO CONFIAR

Mariano Rajoy cree en el sistema, en el nuestro, el que sitúa a España en decimosexto lugar del mundo en cuanto a calidad democrática. Por esa razón, el presidente del Gobierno, tanto ayer en el Congreso como el martes en la cadena Cope, mostró su confianza en que los catalanes se movilicen el 21 de diciembre e impidan que el independentismo vuelva a instalarse en la Generalitat. Está bien presuponer la buena voluntad de las personas, reflejo de que mantenemos un alto concepto de la condición humana. Pero también es cierto que una de las causas más poderosas por las que las sociedades terminan deslizándose por el precipicio es el exceso de confianza. Cataluña es el mayor problema de España y queda mucho por hacer al respecto, entre otras razones, por la dejadez de muchos gobiernos centrales durante años. Falta, por ejemplo, restañar heridas, cauterizar cicatrices, hacer pedagogía, contar la verdad a tanta gente de buena voluntad que fue engañada. No sólo hay que fiarse, hay que trabajar, aunque, cuando uno confía, manifiesta fortaleza de ánimo.