PULSO FIRME

Que nadie se equivoque: los sediciosos que están en la cárcel no son ni presos políticos ni hermanitas de la caridad. Son personas que llevaban dos años delinquiendo de manera organizada y deliberada. Han desobedecido a los tribunales y han atentado contra el Estado español, guareciéndose en el poder legítimo que el mismo Estado de derecho les había otorgado. Tal vez al PP y al PSOE les convenga verlos en libertad para no victimizarlos. Pero si creemos que la Justicia tiene que ser igual para todos, deberemos celebrar que nuestra democracia supere una nueva prueba y salga fortalecida de todo este envite. Al fin y al cabo, Junqueras, “los Jordis” y compañía han sido infractores consentidos durante mucho tiempo y atesoran para la Historia el dudoso mérito de haberse llevado por delante la paz ciudadana de Cataluña y su economía, además de comprometer seriamente el futuro de la tierra que decían defender. Por tanto, más allá de los cálculos electorales, me parece bien que la Justicia funcione. Menos mal que estaba la jueza Lamela. Otra decisión que no hubiese sido encarcelar a quien delinque, seguramente, sería un desastre.