COMBATIR LA DESIGUALDAD

La desigualdad es un problema casi tan viejo como la humanidad pero, en estos tiempos en que la sociedad es de una trasparencia casi obscena, la brecha económica entre unos y otros debería corregirse lo más posible. Ocurre, sin embargo, que a la derecha socialdemócrata que ahora gobierna buena parte de Europa sólo se le ocurre subir los impuestos y convertir el campo de juego de la economía libre en un terreno lleno de restricciones. Una economía más abierta y flexible, por paradójico que parezca, combatiría más eficazmente la desproporción entre rentas. Los seres humanos no somos iguales. Los hay más débiles, más aventureros, menos inteligentes, muy vagos… El catálogo es enorme. No todos servimos para todo. Pero algunos principios son, además de básicos, conquistas de nuestro tiempo: la igualdad de oportunidades y la educación. A partir de ahí, la libertad y la responsabilidad harán el resto… y la política fiscal del Gobierno de turno.