NADA TE TURBE

En política, como en casi todo en la vida, hay que saber escoger la ocasión, sin caer en la tentación de precipitarse. En ese terreno, el presidente Rajoy es un maestro, para desespero de los suyos y de los contrarios. La paciencia todo lo alcanza, escribió Santa Teresa. Para los que busquen el aval del intelecto, también Aristóteles concluyó que la prudencia es la mayor de las virtudes de un gobernante. En Cataluña, es necesaria una buena dosis de paciencia y prudencia, pero conviene no abdicar de nada de aquello que ha quedado bien claro en estos meses: el Estado de Derecho no se quebranta, la división de poderes es fundamental en democracia, todos somos iguales ante la Ley, España es el mejor negocio para Cataluña, no se puede educar a los jóvenes en el odio ni se debe gastar el dinero de los contribuyentes en la propagación a través de los medios públicos de las ideas de una sola corriente política… Y así, tantos y tantos principios cuya puesta en cuestión ha empujado a Cataluña y al resto de España hasta este preciso instante en el que concluimos qué pena de energías perdidas, cuánto mal le han hecho a Cataluña sus propios políticos.