LA VUELTA DEL «SENY»

La manifestación de ayer vino a evidenciar, una vez más, que Cataluña no se reduce, dentro de su complejidad, a un simple esquema de blanco y negro. Como toda cuestión de la sociología moderna está llena de matices, aunque el discurso único independentista en su monolitismo no admitió nunca la confrontación de ideas ni la contraposición de pareceres. Se hurtó así a la sociedad catalana un debate honesto acerca de su realidad mientras se levantaba una ficción con cimientos llenos de mentiras. Por eso la aplicación del invocado 155 debería ir acompañado de una estrategia mediática y de una acción que permita un debate sereno. Más que nunca en Cataluña es necesario que la opinión pública esté bien informada y no adoctrinada. No resultará de todos modos fácil convencer a los independentistas de lo contrario de lo que ellos piensan, pero de nada vale aplicar la ley si no se acompaña de una buena acción que desmonte todas las fabulaciones del independentismo y restaure los hilos invisibles de cordialidad con el resto de España.