CONTRA CORRIENTE

Ayer me hubiera gustado escribir sobre el Domund, sobre todos esos misioneros que se quedan cuando las cámaras de televisión se van de aquellos lugares donde el mundo se llama tragedia. No lo hice. Volví a enredarme con el asunto catalán. No cabe duda de que es el gran problema de España. Ahora bien, existen muchas razones, hechos y argumentos para percatarse de que los sediciosos no tienen razón, y son justamente todas esas cuestiones que nos siguen haciendo vivir y vibrar. La vida continúa. Los niños irán hoy lunes a los colegios y el engranaje de la gran maquinaria que es la sociedad española dará sus habituales vueltas para que el reloj de la calle no se detenga. Nuestras obligaciones cotidianas no serán relegadas por otras y los incendios forestales, el suicidio demográfico, la inmigración, el futuro de las pensiones, la baja natalidad, el paro, el fracaso escolar, la robotización de la industria, nuestro territorio de la intimidad… esperan respuestas y sobre todo ello habrá que escribir, demostrando así lo desorientados que andan los independentistas, empeñados en caminar contra la Historia.