CITA CON LA HISTORIA

La Historia no absolverá a Puigdemont y cometeríamos un enorme error si creyésemos que la cuestión catalana se soluciona con una patada hacia delante. Es cierto que el tiempo es médico de todos los males y juez inapelable, pero esta es la gran ocasión de España para resolver, de una vez por todas, la cuestión catalana. A diferencia de otros momentos del pasado –y a pesar de nuestra incomparecencia en medios internacionales–, las herramientas modernas de comunicación permiten como nunca desmontar todas las ficciones del independentismo. El empobrecimiento económico, que será muy ostensible dentro de unos años; las contundentes negativas de la UE y el elemental cumplimiento de la Ley en cualquier democracia que se precie han pinchado el globo secesionista, a pesar del exceso de prudencia del Ejecutivo de Rajoy. Gobernar no es fácil; gestionar crisis, menos todavía. Por otro lado, los contemporáneos somos los peores jueces del instante que nos toca vivir, pero uno intuye que no se puede renunciar al futuro. Si esto sale gratis a los sediciosos, seguiremos gangrenando la vida política de España.