INTERESES FRENTE A PASIONES

Si las pasiones se adueñan de ti, pueden llegar a esclavizarte. Rehenes de esas pasiones parecen ahora mismo los independentistas catalanes, cuya relación con la realidad es prácticamente nula. Se creyeron las fabulaciones de unas elites económicas –de nombres y apellidos bien conocidos– y arrastraron con ellos a unos indigentes intelectuales, que han ocupado el espacio político de la radicalidad. El resultado es una Cataluña que proyecta su peor imagen en muchos años, con su economía productiva a la fuga. Tuvo que ser el mercado, que es más libre y democrático, el que, por efecto de la retirada masiva de depósitos de ciudadanos anónimos y el cambio de sedes empresariales, pusiera en su sitio todos los embustes de los sediciosos en apenas 48 horas. Ellos dividían con sus pasiones, cuando son los intereses los que unen. Precisamente así nació lo que hoy conocemos como UE: fruto de los intereses comunes, mediante la solidaridad de unos con otros y la búsqueda colectiva de un espacio de paz, prosperidad, derechos humanos y libertad. Justo lo que se quieren cargar los del golpe de Estado catalán, hastiados de su propia abundancia.