MÁS ESPAÑA

Lo que ocurra el domingo en Cataluña será cualquier cosa menos un referéndum. No se da ninguna condición legal, formal ni democrática para tomarse en serio ese simulacro. Así que empecemos a pensar en el día después. La democracia tiene ante sí otra oportunidad de salir reforzada tras la tensión a la que la están sometiendo los golpistas. ¿Quieren diálogo? Adelante, pero como ciudadano español espero que ese intercambio de pareceres no concluya en ceder más competencias. Habrá algunos asuntos que se puedan ofrecer pero, frente al exceso de condescendencia, deberíamos volver a la idea de «Más España». En este preciso instante urge proyectar una imagen reforzada de una España orgullosa de sí misma. Esa sociedad portentosa que ahora mismo protagoniza una etapa de éxito económico, goza de un Estado del bienestar envidiable, disfruta de una seguridad infrecuente y puede presumir de una crónica histórica de lo más relevante. Ya está bien: los casposos, retrógrados y cavernícolas son ellos. Lo moderno y democrático es justamente lo contrario al nacionalismo excluyente.