DESPERTAR AL OSO

La teoría según la cual, si una parte de España se quiere marchar, el Estado no puede hacer nada es una de las mayores demostraciones de la simpleza política que caracteriza a nuestro tiempo presente. Los secesionistas y la extrema izquierda, incluida Ada Colau -la de lágrima fácil y corazón de piedra-, mantienen que el Estado no es sustancial en todo esto y no se percatan de que tanto la Constitución como el propio Estado en sí mismos son una unidad. Por eso los nacionalistas ignoran que, después de muchos años soportando su deslealtad, han despertado a un oso dormido que, una vez en acción, es capaz de desplegar enorme fortaleza. Ese gigante es el poder real y eficaz del Estado. Por eso el Gobierno va a dejar de transferir fondos, como en su día adelantó ABC; las nóminas de los funcionarios las abonará la Hacienda española -porque poner el dinero ya lo hacía-, la Guardia Civil hará caso a jueces y fiscales, y la gran mayoría silenciosa de los catalanes mirará para otro lado, porque comprenden lo que ayer dijo Rajoy en Cataluña: «Nos van a obligar a lo que no queremos». Pues ya está: al final, despertaron al oso.