EL DÍA DESPUÉS

Quien no esté preocupado por lo que ocurre en Cataluña es un inconsciente o un ignorante. El problema catalán viene de lejos, pero su rebrote actual es la consecuencia de un proyecto de ingeniería social puesto en marcha en los colegios a finales de los ochenta por Jordi Pujol. La izquierda, por su parte, en España no sabe enfrentarse al nacionalismo –que curiosamente es su mayor antagonista– y tiende a obviar y minimizar los efectos de tan insolidaria ideología. Revertir la situación actual va a ser difícil pero no imposible. Siendo grave lo que pueda ocurrir el 1 de octubre, es más trascendente el tiempo que empieza al día siguiente. Que nadie olvide que los independentistas solo quieren la independencia, por lo que se presenta como estéril cualquier negociación. Así que a los demócratas solo nos queda acostumbrarnos a cumplir la ley, como si fuéramos un país civilizado.