HACER POLÍTICA

Es sorprendente que la izquierda española todavía muestre dudas acerca de si debe o no apoyar al Gobierno central frente a la comisión flagrante de un delito contra la soberanía nacional, que es justo lo que pretenden los independentistas catalanes. Que esas vacilaciones las manifieste Ada Colau, mujer de lágrima fácil y corazón de piedra, hasta se puede entender: cada día dice una cosa distinta. Ahora bien, que Pedro Sánchez, que aspira a gobernar España –es decir, a que lo voten algo más de ocho millones de ciudadanos–, fluctúe de manera equidistante entre quien defiende la Ley y quien anuncia la comisión de un quebranto del armazón legal de su país es ciertamente para inquietarse por carecer de la más absoluta inteligencia política. Los socialistas, con Margarita Robles a la cabeza, de la que esperamos que nunca más vuelva a un juzgado, piden que se haga política con quienes quieren volar el Estado de Derecho. Hasta ahora, desde 1978 hasta aquí, no se ha hecho otra cosa que política. Tal vez va siendo hora de hacer cumplir la Ley. Que también es hacer política.