JORNADA CINEGÉTICA

La verdad del caso Gürtel es ya bien conocida, además de un poco pasada. Tan conocida y pasada como los ERE de Andalucía, el 3 por ciento de Convergència o el caso Pujol, con la diferencia de que estos tres últimos han sido menos aireados e instrumentalizados. Es lo que le sucede al PP por tener las televisiones en contra: que se amplifican sus escándalos y se soslayan los de los rivales. Ya lo dijimos más veces, en el pecado llevan la penitencia. La de ayer fue una nueva jornada cinegética, donde la oposición, al margen de que se fragüe un golpe de Estado en Cataluña, solo quería la pieza de caza mayor que es Mariano Rajoy. No les movió intención más noble, ni el menor interés por los problemas de la ciudadanía. Así lo demostraron las intervenciones de los distintos portavoces. Alguno, como Margarita Robles -que todos esperamos que no vuelva nunca más a un juzgado-, se topó con su pasado, y ya se sabe que la Historia no se puede cambiar. Aunque hay que reconocer que la izquierda lo intenta con frecuencia y, en ocasiones, alcanza su objetivo. Ayer, no.