CATÁLOGO DE FALSEDADES

Las mentiras están llevando muy lejos el autodenominado proceso independentista catalán. Primero, el cuento era que España les robaba, hasta que apareció Borrell y, con la verdad que se ve –los datos ciertos y las estadísticas oficiales–, demostró todo lo contrario. Después, que no se invertía allí y por eso, tras las Olimpiadas del 92, ahora tienen El Prat y conectadas vía AVE las cuatro capitales de provincia. También salmodiaron que se maltrataba la lengua catalana, cuando nunca en su historia recibió más dinero y apoyo para su implantación. Como no podía ser de otra manera, reclamaban más autogobierno, y ya lo tienen todo, incluida una policía autonómica tan desproporcionada en su tamaño como ineficaz contra el terrorismo. Así, embuste tras embuste, han armado un relato en el que convierten al vecino en un enemigo que nunca existió. Hasta el punto de afirmar que el resto de España vendía las armas que ellos exportan. A semejante impostura sumaron la falsificación de la Historia. Ahora, se cargan el Estado de Derecho y seguiremos escuchando engaños que, más tarde o más temprano, se volverán contra ellos.