UCRONÍA CATALANA

Los independentistas catalanes se envalentonan por momentos, y parece que siempre encuentran enfrente a unas autoridades un poco asustadas. Es algo que el común de los ciudadanos no comprende bien. Un Estado moderno y fuerte como es España no debería mostrar tanto temor a actuar. Bien es cierto que el Gobierno tampoco recibe demasiado apoyo de la oposición, más allá de Ciudadanos. Los socialistas se han convertido en parte del problema. Su recurrente invocación al diálogo con quien dice que va a desobedecer y que declarará la independencia de manera unilateral es como proponer parlamentar con un atracador armado. Son muchos, también entre la Izquierda, los que alaban la serenidad y aguante de Rajoy ante las provocaciones de Puigdemont y compañía. Otros insisten en el diálogo, y muchos pensamos que hace tiempo que la ley, la razón y la mayoría democrática del país avalan que la fortaleza del Estado y su solidez jurídica se hagan sentir. Habrá que hacerlo antes de que sea tarde. De todos modos, ¡cuántas energías malgasta la Generalitat en todo esto!: lo que podría ser y no está siendo.