EL PROBLEMA ES LA DEUDA

deuda disparada
La deuda de España supera ya el total del PIB. Debemos más de un billón de euros. No deja de ser chocante que los números rojos del Estado crezcan día a día, cuando la avaricia recaudatoria de Hacienda bate su récord histórico, hasta el punto de que sus responsables presumen del notable incremento de lo embolsado. Como consecuencia de esa paradoja, en esta España donde hasta los de derechas se comportan como los de izquierdas –al menos en la vampirización de los recursos privados–, se acentúa la división entre la clase productiva y la extractiva. Los primeros se juegan su patrimonio y ganan dinero porque los consumidores libremente los eligen, al mismo tiempo que generan riqueza y satisfacción entre la ciudadanía. Los segundos, los extractivos, disfrutan de su momento de mayor pujanza, aunque lo único que hacen es aumentar el gasto público: es decir, endeudarnos para el resto de nuestras vidas. Ya que se llevan nuestros euros, por favor, derrochen menos y paguen la deuda. De momento, gracias a los de la clase creativa, comemos más barato, vestimos por menos y viajamos con tarifas más bajas.