CIVILIZACIÓN

conversando
Nuestra civilización, fundada en la tolerancia y las ansias de paz, se enfrenta a un enemigo cuya idea esencial se encuentra en nuestras antípodas. Habrá que reconocerlo de una vez por todas sin complejos, y sin esperar al próximo atentado ni al llanto por la siega de vidas pasadas por el cuchillo de la irracionalidad yihadista. Theresa May lo ha admitido con toda crudeza: hemos sido muy tolerantes con los islamistas. Ellos no respetan ni nuestras leyes ni nuestros valores ni nuestros derechos. Son muchas las preguntas que golpean la conciencia aturdida de Occidente: ¿Qué debemos hacer ante tanta violencia y tanto odio? ¿No podemos defendernos? ¿Vamos a permitir que nuestra sociedad sea derrotada, arrasada por la imposición de un ideario totalmente contrario al nuestro y al tiempo presente? ¿Acertamos al tolerar la llegada masiva de ciudadanos, incluso de aquellos que repudian nuestras creencias? Son interpelaciones de difícil respuesta, pero no podemos aplazar el debate hasta la siguiente masacre.