UN PROCESO DELICTIVO

piratas

El independentismo es el problema más grave de la historia política moderna de España, según el propio Mariano Rajoy. A lo que hay que añadir que poco tiene que ver con el pueblo llano y común catalán. Es, como queda demostrado una y otra vez, una estrategia de sus elites políticas y económicas, maquinada, eso sí, desde la Generalitat, sin cuya participación y aliento no sería posible. Esto convierte la maniobra, mal llamada «proceso», en una acción desleal y delictiva. Va siendo hora de llamar a las cosas por su nombre y dejarse de eufemismos que solo edulcoran la realidad. Lo que plantean los secesionistas catalanes es un delito y sus propuestas delatan el embrión totalitarista que incuban en su seno. Este chantaje tramposo al Estado resulta intolerable en un contexto democrático. Como lo es también la equidistancia que practican algunos, y la falta de determinación de otros. Todo ello complica la solución de este pleito, en el que hasta la propia Generalitat ha apostado por el incumplimiento de la Ley y la traición al proyecto democrático común español y europeo.