GARANTÍAS DEMOCRÁTICAS

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La democracia española está siendo erosionada a golpe de informes policiales a medio hacer, que de manera estratégica se filtran para enrarecer aún más el ambiente. En ocasiones, se estigmatiza a las personas con presunciones que ni siquiera llegaron al juzgado. Frente a la corrupción ha de aplicarse tolerancia cero, insisto una vez más. Ahora bien, la lucha contra ella no puede arrasar el valor del Estado de Derecho, como empieza a ocurrir. En las circunstancias actuales, con un escándalo cada media hora, parece recomendable que todos los recursos del Estado y de la Justicia sean empleados con suficiente ponderación y serenidad para que no se lleven por delante las garantías democráticas. Los periodistas tenemos nuestra cuota de responsabilidad, obligados como estamos a controlar al poder y a cumplir con el deber de averiguar lo máximo posible para contarlo a la opinión pública. Pero lo delirante es que se señale a cualquier político con un escrito volandero de la Guardia Civil, sin que un juzgado haya dicho siquiera si encuentra esos indicios suficientes para abrir una causa.