FISCALES IGUALES PARA TODOS

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Los fiscales deben trabajar con toda diligencia y discreción. A tenor de lo que se filtra, no parece ser la pauta general de quienes persiguen los delitos de corrupción. Esa exigencia de buenos hábitos no encierra un ápice de reproche sobre cualquiera de las investigaciones en marcha, ni en particular sobre el caso Lezo. Todo lo contrario. Lo que la ciudadanía pide es un comportamiento ejemplar y reservado, en absoluto arbitrario, alejado de la instrumentalización política, para que la Justicia caiga sobre los corruptos con contundencia. Sin sombras. Por eso no tiene sentido que algunos fiscales aparenten desmontar objetivos espurios y conviertan sus quejas en la caza del ministro de Justicia o del secretario de Estado de Seguridad. Para resultar creíbles, los fiscales anticorrupción deben ser minuciosos y aceptar los necesarios controles que la democracia impone. Que la Fiscalía ejerza con independencia, que los fiscales no busquen la colaboración perversa de los periodistas cuando solo tienen un recorte de prensa, que los inquisidores no se lleven por delante la democracia y que quienes la hacen la paguen. Fiscales iguales para todos.