ASUMIR RESPONSABILIDADES

avisando al barco

El malestar de gran parte de la opinión pública como consecuencia de los últimos escándalos de corrupción es perfectamente comprensible. El ambiente es espeso. Esa corrupción ya existía. Lo nuevo es la constatación por parte de la ciudadanía de que el Estado de Derecho funciona y de que el que la hace la paga, aunque yo creo que no siempre es así. Ahora bien, una cosa es criticar al PP por los abusos cometidos en su seno, y otra es hacer una enmienda a la totalidad sin alternativa y en nombre de una quimera, cuando no se está planteando la quiebra del actual modelo democrático. Eso, en gran medida, es lo que está ocurriendo aquí y lo que provoca esa obsesiva exigencia de explicaciones a Rajoy, cuando son justamente sus enemigos interiores, aupados y jaleados en su día por las terminales mediáticas que ahora forman parte del coro de escandalizados. Un Partido Popular unido y fuerte en torno a su presidente es una de las mejores garantías de una estabilidad política necesaria para esa España que vuelve a crecer por encima de la media europea. No juguemos de nuevo con el pan, y que cada uno asuma su responsabilidad.