LA NUEVA POLÍTICA EN FRANCIA

pelea gallos

Al ser humano en general le fascinan los abismos. Solo así se explica que en la vecina Francia se debatan entre votar a la extrema derecha o a la extrema izquierda. Y como el país vecino, desde que hizo la Revolución francesa –fraternidad, igualdad y libertad–, en muchos casos fue por delante, sería bueno que aprendiésemos a mirarnos en su espejo, para preguntar qué nos pasa y cómo podemos evitar el caer en los precipicios políticos y sociales a los que suelen arrastrar a los seres humanos las opciones políticas extremistas (Historia dixit). Esos abismos ya tienen referencias inmediatas. Solo hay que mirar hacia Venezuela, uno de los países más ricos del mundo, que no tiene pan en las panaderías, aunque bate el récord de generales en activo, nada menos que 1.500. También están Beppe Grillo en Italia, Puigdemont y Artur Mas en Cataluña, Wilders en Holanda, Petry en Alemania, Nigel Farage en el Reino Unido y, por supuesto, Iglesias Turrión en España. ¿Qué hemos hecho mal para que los rezagados de la clase se vengan arriba y estén a punto de arruinar a sus respectivos países?