¡VIVAN LOS TOROS!

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Demostrado, como está, el enorme valor cultural de la tauromaquia y evidenciada, como lo está también, su relevancia económica, el ataque a los toros constituye una ofensiva contra la libertad, además de intentar dinamitar el pensamiento libre. Desde el supuesto amor a los animales y la instrumentalización política, una minoría agrede a un arte y a una tradición que imprimen a España una originalidad cultural incuestionable. Si Miguel Hernández y García Lorca levantasen la cabeza, no entenderían el odio a la plasticidad, a la valentía, a la creatividad y hasta a la épica de un torero frente al toro. Menos todavía comprenderían ese afán de rebañadores de espacios de libertad, que tanto alientan quienes combaten una de las mayores singularidades de nuestra geografía. Deberían percatarse de que su libertad se convierte en burla cuando la usan para destruir la de los demás. Ayer, en la Casa de ABC, Morante de la Puebla volvió a unir la tradición periodística, cual clarín en la soleada tarde, con el hermoso coraje de quien frente al toro lo respeta y lo quiere bastante más que quienes dicen protegerlo al clausurar las plazas.