EL FUROR LAICISTA DE LA IZQUIERDA

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La izquierda española, en especial el PSOE, anda más desorientada de lo que creíamos, toda vez que su supuesta política social está prácticamente desaparecida, y es la Iglesia católica la que cubre su abandono. Tal vez porque son conscientes de ello, los socialistas se prestan a ser cómplices del populismo en el renacido anticlericalismo actual. La pobreza, la desigualdad, la injusticia y la marginalidad encuentran un bálsamo en la doctrina social de la Iglesia. Gracias a la ingente labor diaria, anónima, discreta y silenciosa que realizan sus múltiples instituciones de caridad, miles de ancianos, huérfanos, mendigos, inmigrantes, desfavorecidos de todo tipo encuentran consuelo y alivio. La izquierda, que ha renunciado a este compromiso, más allá de su retórica, se empeña en machacar a los católicos y todo lo que ellos representan. Por eso promueven decretos contra el calendario festivo, la toponimia y las tres celebraciones que sostienen el consumo interior: Navidad, Semana Santa y fiestas patronales. A los pobres, que los atiendan otros.