EL EXTRANJERO

dia del diablo
El odio al extranjero ya está de nuevo aquí. Creíamos que se había erradicado, al menos del mundo desarrollado y civilizado, pero nuevos líderes con viejas ideas vuelven a macerar en el subconsciente colectivo la antipatía hacia el que viene de fuera, a veces de muy lejos, con olor de destierro y mirada en el olvido. La historia se repite, y un día hasta nos podría tocar a nosotros. O nos tomamos en serio las lecciones que el pasado nos ha dado, o puede que dejemos una herencia envenenada. Las grandes naciones lo fueron por su capacidad de acoger al forastero. Es preocupante la oleada de hostilidad hacia lo ajeno que se propaga por Europa. La xenofobia crece, todo un síntoma de que no se están haciendo las cosas bien. El buenismo de algunos, por paradójico que resulte, es el peor enemigo de la integración. Seamos generosos con quien busca un nuevo horizonte, al mismo tiempo que muy firmes a la hora de exigir respeto a nuestras leyes y cultura. Ese es el camino. El movimiento migratorio es imparable. Enfrentémoslo con inteligencia.