ELOGIO DEL PACTO

congreso viena
Pocas iniciativas más democráticas que un pacto político entre partidos de distinta ideología. Por eso, cuando se tienen sentido del Estado e interés por el bien común, se intenta dialogar y alcanzar acuerdos. Ayer, el presidente Rajoy insistió en demostrar que son posibles los compromisos y las alianzas dentro del más noble juego de la confrontación de ideas. La cultura de la negociación y el punto de encuentro debería quedarse para siempre. Al fin y al cabo, se avanza más que con los vetos y, cada vez que la clase política demuestra su capacidad de entenderse, se genera confianza y se proyecta una imagen de estabilidad beneficiosa para todos. Claro que para dialogar hay que dejar hablar al otro, escuchar lo que propone y ceder en lo razonable. En el buen acuerdo nunca gana el mismo, y siempre ganan todos. De ahí que muchos malinterpreten y desprecien los recientes pactos. En ocasiones, seguimos creyendo que solo con oponernos ya ejercemos nuestro papel. La democracia es más que el juego de gobierno y oposición. Es, por ejemplo, mantenerte firme en tus convicciones sin necesidad de insultar ni descalificar.