LAS MENTIRAS DEL EMPLEO

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Las estadísticas –se sabe desde que alertó de ello Mark Twain– son otra forma que tiene el ser humano de mentir. Aun así, en países como el nuestro y en los del entorno europeo, los organismos oficiales ofrecen suficientes datos para desmontar mensajes tan mendaces como los que frecuentan la escena política española. Tan pronto sale un buen dato de empleo, la oposición y los sindicatos ponen el foco en su carácter temporal, desvirtuando la noticia. ABC demuestra hoy que la temporalidad ha acompañado prácticamente siempre al mercado laboral. Desde 1985, mantenemos la misma tasa de trabajo inestable. No es para alegrarse, ni mucho menos, pero sí para reflexionar acerca del escaso rigor con que se mueven nuestros representantes en general. No existen peores condiciones laborales ahora que cuando Zapatero, Aznar o González estaban en La Moncloa. Por tanto, bienvenido sea cada nuevo puesto de trabajo y que cada uno ocupe bien el suyo para mantenerlo por muchos años. Que se apliquen el cuento aquellos políticos cuyo discurso está basado en la mentira, tal vez ellos deberían ser más provisionales.