CONTAMINACIÓN

madrideng
No podemos seguir entendiendo la vida en las ciudades como hasta ahora. Como en su día otras grandes urbes de Europa, probablemente Madrid tendrá que replantearse la circulación por determinadas zonas, estudiar la peatonalización de otras y la mejora de la eficiencia del transporte público en general. Entre los muchos asuntos que deben ocupar a la «buena política» en los próximos tiempos, figura la manera de vivir el territorio urbano. También aquí vamos a encontrar ideología, resentimientos y grandes diferencias entre quienes gobiernan bien y quienes lo hacen a golpe de ocurrencias e improvisación. Es lo que ocurre ahora mismo en Madrid: el problema existe, y sus posibles soluciones; pero la ecuación por la cual se busca una salida más racional y menos dañina para el ciudadano no es precisamente el espectáculo que nos ofrece doña Carmena y su troupe. La capital, Madrid, no es de la alcaldesa; es de sus habitantes y ellos deben ser los primeros en cuidarla. La buena política es un ejercicio de equilibrios, y a los populistas siempre se les va todo de un lado.