UNA HISTORIA DE ÉXITO

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Los españoles, por múltiples razones históricas, siempre tuvimos hambre de Europa. Desde que la Guerra de la Independencia echó a Pepe Botella y a sus afrancesados, no logramos recuperarnos hasta el final del siglo pasado, en que regresamos por la puerta grande al sueño común europeo. Tal vez por eso, hemos sido uno de los países que más entusiasmo muestran por la UE. A pesar de las cuotas lecheras, los excesos normativos y tantos otros motivos de disgusto, lo cierto es que la reciente relación entre España y Europa es una historia de éxito, con un balance a todas luces positivo. Así se explica el resultado de la encuesta que este domingo publica ABC. Claro que los ciudadanos de aquí y de allí jugamos con fuego, sobre todo cuando hacemos recaer toda la responsabilidad del auge del populismo en un proyecto de paz y unidad como es hoy la UE. Estamos perdiendo cultura política: de ahí el deterioro de las democracias, de ahí el entusiasmo por las derivas radicales de todo signo; origen de nuestras desgracias pasadas que, parapetadas tras las urnas, amenazan con volver.