LA CANDIDATA MERKEL

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Una de las muchas razones por las que Angela Merkel me resulta admirable es su actitud valiente y generosa ante la avalancha de refugiados sirios en su país. Ha sido la mayor evidencia de que no es el monstruo «comeniños» que la izquierda europea nos quería caricaturizar cuando la descalificaba por su rigor en las cuentas. Son dos aspectos bien distintos, que demuestran que se puede ser estricto en el presupuesto y compasivo en lo esencial de la condición humana. Ahora, Merkel anuncia que se vuelve a presentar a la reelección. No lo tiene fácil, ya que el populismo de derechas también drena su caladero de votos, sobre todo gracias a la perversa instrumentalización del drama de los inmigrantes. Su naturaleza política la enzarzará de nuevo en una contienda donde sus propuestas serán incómodas pero necesarias. Por eso se confirma como la única dirigente de dimensión europea. No para relegarnos al patio de atrás de Alemania, sino para defender un proyecto de igualdad, con derechos y deberes, para lo que vaya quedando de la UE tras el paso de populistas y nacionalistas.