PRESUPUESTOS

presup
El presupuesto de España, por complejo que parezca, son habas contadas. El margen de maniobra por parte del Gobierno es más escaso de lo que se cree; sobre todo, ahora que Bruselas exige otro significativo recorte. No hace falta saber mucho de economía para interpretar las grandes cuentas del Estado, cuya principal partida siguen siendo las pensiones, seguida por la de subsidio de desempleo. Hay que sumar a ello lo que gastamos en el servicio de la deuda, que nos obliga a endeudarnos en 50.000 millones todos los años, más Sanidad y Educación. El resultado no deja demasiados euros a la imaginación política. Poco dinero para la Defensa, casi nada para I+D, escasa inversión en obra pública. Por tanto, la duda está en qué parte del presupuesto de 2017 no va a gustar a los socialistas. Es posible que la filosofía del «NO» haya calado más hondo de lo que pensamos, pero conviene insistir en que España tiene que funcionar. Enrocarse solo nos llevará a la melancolía de la ingobernabilidad. Y a volver a dar gasolina al populismo, lo que beneficia al PP y perjudica al PSOE. Aunque, en realidad, los verdaderos paganos serán, como siempre, los ciudadanos de a pie.