LÁPICES CAÍDOS

niños
La sobreprotección que los padres modernos ejercen sobre sus hijos es uno de los muchos pecados de nuestro tiempo. Un pecado cuya penitencia pagarán los propios muchachos. Esta huelga de lápices caídos para no hacer los deberes solo fomenta el desinterés por el conocimiento y por el esfuerzo. Les inoculamos así incultura y los hacemos ajenos a todo lo humano. De alguna manera, les matamos la curiosidad y, lo que es peor, les damos el mensaje de que todo da más o menos lo mismo. La vida es esfuerzo. Todo lo que merece la pena en nuestra existencia se consigue luchando contra el tiempo y superando obstáculos. Nos equivocamos los padres cuando queremos allanar el camino a nuestros hijos. En muchas ocasiones, la mejor demostración de amor paterno es decir «no», es soportar su protesta, es mantenerse firme… y cuando pasen los años agradecerán todas aquellas muestras de afecto que incluían persuadirle para ser mejor, a base de hacer los deberes. Desde muy pequeño conviene saber que la vida está hecha a partes iguales de derechos y deberes.