EL GOBIERNO, MAÑANA

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Quien diga que conoce o tiene alguna idea de lo que Mariano Rajoy quiere hacer con su futuro gabinete, miente. Rajoy, como Aznar en su día, guarda celosamente su nueva alineación de ministros. Es una cuestión de estilo, algo así como herir lo menos posible a aquellos que van a dejar de serlo. Si algo le cuesta al recién investido presidente, es tomar decisiones sobre personas. Es un esfuerzo emocional que le agota como a un ciclista la subida un puerto de montaña. Algunos aspectos, sin embargo, se pueden adelantar sin más pretensión que la de realizar una reflexión o una especulación: (1) Habrá hasta seis caras nuevas. (2) Es casi seguro que cree una nueva cartera. (3) Los ministros económicos le han dado las suficientes satisfacciones como para mantenerlos. (4) No parece aconsejable concentrar demasiado poder en un solo miembro del Gobierno. Finalmente, en una legislatura compleja como la que arranca, con escaso apoyo en el Parlamento, grandes retos por delante -Cataluña, especialmente- y la obligación de negociar cada día, necesita más que nunca una estrategia de comunicación proactiva y no defensiva, como hasta ahora.