EL ESPAÑOL BILINGÜE

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El orgullo es en muchas ocasiones un pecado, pero en determinadas situaciones también puede convertirse en virtud. Hablemos hoy de él, en este lunes entre festivos, en que la serenidad parece querer reinar entre nosotros, tras más de diez meses con un gobierno en funciones y una clase política al borde del abismo. El orgullo, en dosis homeopáticas, nos mantiene en primera línea, siempre alerta, e induce al ser humano a presumir de todo aquello que puede ser bueno en su justa proporción. Fernando Alonso, icono de la España moderna junto a Nadal o Gasol, quiso demostrar este domingo en México que hablar español es una de las vías más eficientes para comunicarse. Nuestro idioma brinda una ancha y larga autopista del conocimiento y la información. Más allá del componente pragmático que también pudo aplicar el piloto en sus declaraciones de ayer, está ese otro factor de sentirse orgulloso de tus raíces: de tu familia, de tu pueblo, de tu gente, de tu país. Bilingüe es el que habla el idioma del otro. Alonso lo acreditó más tarde, además de su sano orgullo de ser español.