EPISODIOS NACIONALES

galdos
Cuando las democracias están sanas y funcionan, suelen resultar aburridas. ¡Bendito aburrimiento! Los países rutinarios desde el punto de vista político son afortunados. En cambio, mala cosa si los sobresaltos son lo habitual. Se abre hoy una nueva semana de este lamentable espectáculo que, desde hace diez meses, representa la política española. Ojalá encaremos una etapa de normalidad. Sería lo mejor para la vida real y cotidiana de los ciudadanos, pero me temo que, más allá de que se cumplan los trámites obligados para la formación de gobierno, España seguirá instalada en la incertidumbre, engordada por el populismo de extrema izquierda, la deslealtad oportunista de los secesionistas y la pérdida de centralidad de los socialistas. A ello cabría añadir la falta de un discurso más estimulante y patriótico, alentado por un ánimo transformador, por parte del centro-derecha y, en especial, por Rajoy. España y los españoles necesitamos ilusionarnos con el futuro, al mismo tiempo que hacernos más fuertes.