SOLOS

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La actualidad no empieza ni termina con la política. Hoy no vamos a hablar de ella. Hay asuntos tan trascendentes o más. Por ejemplo, la soledad. Más de 7.000 millones de personas convivimos en este mundo y, sin embargo, la soledad se ha convertido en una de las enfermedades de nuestro tiempo. Hay que ser muy fuertes para sobrellevarla, a pesar de que es consustancial a la condición humana. No sabemos si las nuevas generaciones de políticos, tan atentos, a decir de ellos, al sufrimiento de las personas, han reparado en ese mal que atenaza a miles y miles de individuos en una sociedad hiperdesarrollada que no sabe, sin embargo, conjurar las penas que nos acompañan desde la noche de los tiempos. Vivimos solos. Las páginas de los diarios hablan de referendos fallidos, de liderazgos políticos endebles, de éxitos temporales, de premios falsos, de fortunas cambiantes, de derrotas tramposas…, nos advierten de peligros y quieren enseñarnos a remediar todas las amenazas; pero seguimos solos, tal y como nacimos, tal y como nos moriremos. Es algo inevitable. Tal vez no haya remedio.