NUEVA POLÍTICA

floumann
Hagamos balance, ahora que todavía podemos: llegaron para regenerar España, para traernos nuevos hábitos y maneras. Eran no tan jóvenes y no siempre muy preparados. Nos referimos a esos nombres y apellidos que poblaron el ecosistema denominado «nueva política». El balance no puede ser más desalentador: España sin Gobierno, la economía parada, las estructuras del Estado oxidándose, todo tipo de trapacerías con propios y extraños, personalismos descarados, grave abandono en la defensa de la unidad de España, ayuntamientos gobernados por concejales sin escuela, cero general en ingeniería contable y lo peor de todo: un desprecio absoluto a las urnas, cuando no una alarmante praxis democrática, en la que se condena a todo aquel que no sea comunista, nacionalista o joven. Es cierto que nunca hubo más gente dispuesta a comprar por buena política lo que muchas veces son meras payasadas. Nunca conocimos un dirigente como Sánchez. Nunca los medios más influyentes jalearon tanto la desafección, en lugar de desenmascarar el populismo egoísta y desbocado.