UNA QUIMERA ILEGAL

barricadas
La democracia es el imperio de la Ley. La que emana de la soberanía popular a través del poder legislativo. Es la gran diferencia frente a la arbitrariedad y discrecionalidad de las dictaduras, sean del signo que sean. Por eso llama la atención el desparpajo con que los sediciosos catalanes se quieren saltar el Estado de Derecho. Su propuesta es sustituir las leyes por un barómetro emocional, que ellos mismos establecen y desde el que pretenden manejar Cataluña con discrecionalidad. En función de cómo interpreten en cada momento esa emoción, se pueden saltar las normas a conveniencia. Todo un despropósito democrático que roza la locura. Pero, como nadie detenga esta demencia colectiva, me temo que la situación no acabará bien. No auguro nada bueno a una sociedad en la que calan el desencanto político y la impresión de haber entrado en un túnel sin salida, una vez que se aspira a destruir el orden constitucional y han puesto en riesgo su economía. En estos momentos, en Cataluña campa la desafección al sistema que les permitió llegar hasta aquí y la quimera de que todo es posible contra la Ley.