ESCUCHAR A LA CIUDADANÍA

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El PSOE debería escuchar a la España real, esa que votará el domingo que viene en el País Vasco y en Galicia, y que se expresará como lo haría cualquier otro lugar de nuestra geografía. A Sánchez le conviene prestar oídos e interpretar con honestidad lo que de verdad quieren los ciudadanos de a pie. Desde luego, no es impedir que gobierne la lista más votada, ni es la política cainita y bronca que él practica –y que de paso padecen sus propios compañeros de partido, Chaves y Griñán incluidos–, ni mucho menos la oferta de un bálsamo llamado «cambio», en cuyo interior habita la nada más absoluta. De confirmarse en las urnas los resultados para el 25 de septiembre que estima la encuesta de hoy de ABC, ese debería ser el argumento definitivo que convenciese a los socialistas para dejar el camino franco a la gobernabilidad de España por parte del candidato que ha ganado las tres últimas elecciones generales. Si ni siquiera así Sánchez rectifica, además de condenarse al desván de la historia, puede acabar con el PSOE fracturado. De ahí la importancia de saber escuchar el clamor del próximo domingo.