TRUCO O TRATO

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Que nadie se engañe, Pedro Sánchez solo quiere terceras elecciones. Ha puesto en marcha la ceremonia de la confusión, cuyo truco se ve a distancia. Solo hay que comprobar el tiempo que dedicó ayer a la reunión desbloqueadora con Rajoy: diez minutos. Menos de lo que Paulo Coelho considera necesario para llegar a algún sitio, según relata en su novela del mismo nombre. Diez minutos, ni siquiera uno más, y como dice el propio Coelho, cuando temes fracasar nunca alcanzas tu sueño. En esa contradicción se encuentra el líder socialista. Lo que a él le gustaría es que Rajoy abandonase por iniciativa propia, que Pablo Iglesias se hiciese cartujo y que Rivera volviese a su entusiasmo socialdemócrata para que él pudiera seguir jaleando a los independentistas. Así de compleja está la situación. En parte porque la calidad de la clase política se deteriora por temporadas y la moneda mala siempre expulsa del mercado a la buena; en la política española es de manual. No es de extrañar, mientras resucitemos cada cierto tiempo ese sentido atávico del inquisidor que llevamos todos dentro.