HABRÁ QUE ESPERAR

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Cuando la crítica es más dura y acerada es cuando el político sabe que lo está haciendo bien. Por esa vieja regla, Mariano Rajoy ayer tuvo una buena tarde, aunque a su discurso le faltó emoción. Es cierto que algunos políticos envuelven en emoción -que a veces degenera en demagogia- la carencia de ideas y de propuestas concretas a la sociedad que gobiernan o aspiran a gobernar. La intervención parlamentaria de un candidato a presidir un gobierno debe ser siempre de tono elevado y con vocación a conmover no tanto a los parlamentarios como a los ciudadanos. Con palabras sencillas se pueden expresar grandes ideas. Por ejemplo cuando el presidente en funciones se refirió a la defensa de la unidad de España, de la igualdad de todos los españoles y de algo tan elemental como respetar la ley. En ese momento, los socialistas miraron para otro lado. Por eso Rajoy va ganando, aunque no sea investido, porque sus palabras y propuestas representan el triunfo de la España real sobre la arrogancia, la soberbia. Su estrategia entronca con el interés general. A pesar de todo, esta vez Rajoy no será investido.

LA DOCTRINA DEL «NO»

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¿Cuál es exactamente la definición ideológica del PSOE? ¿En qué piensan en concreto sus dirigentes? Tras escuchar ayer a Pedro Sánchez a nadie le quedan dudas de que los socialistas actuales se definen por su oposición al PP, al margen de ideas o de coyunturas, de valores o de principios. No hay nada detrás de Sánchez, salvo unas inmensas ansias de poder, combinadas con un gran desprecio a los ciudadanos y a las reglas democráticas. Va a resultar que solo en tiempos de Felipe González el PSOE se comportó como un partido comprometido con el bien común. Fue la excepción. O al menos, eso parece. Sería bueno preguntarle al actual líder de los socialistas si su bloqueo a la gobernabilidad de España responde a una inquina personal con Rajoy o a que quiere terceras elecciones y no desea que lo señalen con el dedo. A estas alturas solo tenemos dudas y preguntas acerca del silencio de los barones y de la vieja guardia. Por ejemplo, ¿cuáles son las peticiones concretas del PSOE que han quedado fuera del pacto Rajoy-Rivera? ¿La unidad de España, tal vez? A lo peor, es que detrás de tanta antipatía, no hay más ideología que el «NO».

VENEZUELA

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La democracia está muerta en Venezuela. El diagnóstico, por duro que parezca, es de Luis Almagro, el secretario general de la OEA (Organización de Estados Americanos). Apenas en tres días, se podrá comprobar en qué grado de agonía se encuentra el libre juego político en un país especialmente cercano a España y estratégico en su zona de influencia. Los chavistas, que tienen secuestrada la democracia venezolana, temen a la libertad de expresión de sus compatriotas. Por eso están poniendo todo tipo de trabas y dificultades a la celebración de la gran marcha ciudadana que se desarrollará el próximo jueves. Es una forma curiosa de entender el protagonismo de la libertad. Nunca hubo tanta amenaza y tanto terror en Venezuela como ahora mismo. Es este, no se olviden, el paraíso que tienen como referente los de Podemos e Izquierda Unida, incapaces a día de hoy de condenar la represión de sus conmilitones venezolanos. Inquietante este tiempo en que vivimos, donde nos burlamos de los grandes principios de la democracia y el ejemplo son sus enemigos.

JUGUETE ROTO

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Cuando decimos que un buen número de los políticos españoles actuales pecan de comportamientos infantiles no nos referimos precisamente a la candidez. El infantilismo se refleja básicamente en el egoísmo. Es uno de los rasgos más propios de esta primera etapa del ser humano. Cuando ese gran escultor que es el tiempo va matizando perfiles y rasgos de la personalidad, afloran la firmeza y la serenidad que dan los años. Es una insensatez pedirles a los niños comportamientos maduros; tanto como tolerar y no censurar en los adultos las maneras de proceder y los pensamientos propios de la infancia. Desde la antigüedad se nos advirtió siempre que los malos tiempos son aquellos en los que nos gobiernen los niños: su belleza y ternura, su amor y esperanzas, se combinan perversamente con la inclinación a destrozar sus juguetes. La vida, sin embargo, es mucho más: es la ilusión juvenil por el futuro y la responsabilidad adulta a favor de la convivencia. Me preocupa que nuestros infantiles políticos apuesten por permitir que la democracia se convierta en un juguete roto.

MILITANTES O VOTANTES

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Se equivoca Pedro Sánchez cuando confunde a los militantes de su partido con los votantes socialistas. Los primeros le dicen que no apoye al PP, los segundos no entienden que España esté todavía sin Gobierno. Son, sin embargo, estos últimos, el anónimo ciudadano que deposita en la urna su papeleta con las siglas del PSOE, el que de verdad posee ese poderoso instrumento que en democracia es el voto. Sánchez, salvo sorpresa de última hora de Ciudadanos -que yo no desecharía-, cree que unas terceras elecciones le van a resultar más favorables. Calcula, acertadamente, el declinar de la extrema izquierda de Podemos e interpreta mal los cantos de sirena de su círculo más próximo. Pecado, este último, muy frecuente entre los políticos, tan dados al autoengaño de observar la realidad sin perspectiva ni distancia y sin aceptar voces contrarias. Por eso le propongo a Sánchez que escuche más al votante que al militante. La política no puede concebirse desde la irracionalidad del odio al enemigo, tan propio de la hinchada. Entonces, se corre el riesgo de perder las terceras elecciones por goleada.

PRESIDENTE SÚBITO

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En los procelosos mares de la confusión política española navegan también corsarios y oportunistas, cuando no desleales tripulantes, con más pasado que futuro, que pretenden encumbrar en una operación súbita a cualquier candidato que no sea Mariano Rajoy; a alguien que no se haya presentado a las elecciones. Un independiente a «lo Monti», en Italia. Hay que aprovechar determinadas resistencias y entonces, un candidato que por las vías normales -elecciones y cauces del partido- nunca lograría semejante empeño, sería una propuesta inesperada y de supuesto consenso. Una proposición que pervertiría todavía más la democracia en España. Esta opción no tiene apoyo alguno, pero corre de manera interesada, como una forma de aguijonar la política común. Las lecturas siempre son pocas. A todos nos queda un universo por leer. Les recomiendo de nuevo al gran Giovanni Sartori, quien afirma que la democracia tiene que inspirarse en el principio de mayoría limitada, de lo contrario, morirá. Y la mayoría limitada en este país es de Rajoy. Con recordar a Monti, especulación cerrada.

TRASPLANTES

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Alguien está mintiendo aquí. No es posible haber desmantelado el estado de bienestar y la sanidad pública española y batir el récord mundial de trasplantes de órganos. Algo falla. O las estadísticas internacionales o el mentiroso mensaje de una clase política -y sus terminales mediáticas- dedicada más a desprestigiar a su país que a defender el interés general del común de las personas. Vivimos unos tiempos en que las mentiras se instalan como verdades absolutas y nadie las desmonta. No voy a ser tan ingenuo, ni ciego, como para no afirmar que siempre hay camino por recorrer. Ahora bien, la imperfecta sociedad en la que nos movemos se ha instalado en un peligrosísimo ejercicio de egotismo infantiloide: alcanzamos niveles de prosperidad con los que nunca soñamos y seguimos poniendo todo en cuestión. ¿Cómo es posible combinar ese enfado permanente con la sanidad pública y al mismo tiempo ser el primer país del mundo en trasplantes en esos mismos hospitales? Dejo, como siempre, a la inteligencia del lector, el señalamiento del mentiroso.

EL FUTURO ES MUJER

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Lo más alentador del balance final de España en las Olimpiadas de Río es, sin duda, el relevante papel de las mujeres. Llamarles el «sexo débil» es hoy un anacronismo, cuando no una simpleza. Las mujeres son, en la actualidad, más poderosas que nunca. Dirigen países, presiden bancos y lideran movimientos literarios y artísticos como nunca habían hecho hasta ahora. Si hay que buscar una etapa en la historia en la que la mujer y su rol social son más relevantes, sin duda es nuestro presente. Sin embargo, el futuro es su genuino terreno. Allí les espera esa inmensa superioridad que les otorga su fortaleza moral y su escasa vanidad, verdadero talón de Aquiles de los hombres. No hay mayor certeza que la intuición femenina. Aun así, el mundo sigue siendo de los hombres y son millones las mujeres que sufren el oprobio y el maltrato. Occidente -incluida España, por supuesto- es un oasis para la condición femenina. En tantos y tantos aspectos, la vida, como el gran proyecto inacabado que es, está por hacer. Y es que las mujeres con pasado son siempre las más interesantes.

INDEPENDENTISMO Y LIBERTAD

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Este verano espléndido y luminoso, pleno de sol y de consumo, camufla algunos de los graves problemas de España, entre los que el Gobierno en funciones es casi lo de menos. Resulta peor la falta de credo democrático de nuestros representantes, el quebranto permanente del Estado de Derecho y la calamidad política en la que vivimos, que se ha tornado en una ocasión inmejorable para los radicalismos y para aquellos que quieren destruir el país. Así de fácil, y así de duro. El desafío catalán reaparecerá en cuestión de días. Ese sí es un conflicto. Lo son las permanentes agresiones y amenazas jurídicas y políticas de los independentistas contra el Estado. Como también choca que se desenvuelvan en la mayor de las impunidades, insolentes frente a la coacción positiva que otorga la Ley en democracia. Ahí están los tribunales, que advierten de las consecuencias de incurrir en desacato a cualquier pobre hombre que se sienta en un banquillo y no son capaces de protegerse a sí mismos, ni a los ciudadanos, de los políticos antidemocráticos. Si no existe protección para la Ley, no esperemos después libertades para hacer nada.

METÁFORA EN IBIZA

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En la confusión política actual, el PSOE, pese a haber perdido casi la mitad de su votos, se presenta como elemento clave para que progrese una investidura y la democracia retome su camino en España. El problema de los socialistas es que están dirigidos por un secretario general cuyo comportamiento está a caballo entre el empecinamiento y el rencor. Con esos materiales, poco se puede construir. De hecho, a estas alturas, a Pedro Sánchez sólo le apoyan dentro de su partido la balear Armengol, el catalán Iceta y los candidatos de Galicia y País Vasco. No es casualidad. Justo quienes menos creen en un proyecto común para nuestro país. Sánchez, tras convertirse en el político que más veces ha dicho «no» y tomarse las vacaciones más largas de la historia –después del verano del 42–, apareció el viernes en Ibiza, con el rótulo de Pachá al fondo, para advertir que tampoco apoyará los presupuestos. Toda una metáfora de la baja calidad de la supuesta nueva clase política, insensible al bien común y alejada del interés general. Los socialistas no se han percatado de que están abriendo un abismo entre ellos y la ciudadanía.