GANAR, PERDER O VICEVERSA

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La jugada en la que parece embarcado Albert Rivera, que consiste en favorecer en un segundo turno un gobierno de Frente Popular presidido por Sánchez, puede ser legal y hasta legítima, pero no atiende al sentir mayoritario de la sociedad española. Y eso es profundamente antidemocrático. Es más, es un ejercicio de incultura política, que viene a desmerecer su figura, tras haber emergido como una esperanza regeneradora. Ese aire fresco no puede ir contra la voluntad dominante de los ciudadanos expresada hace un mes en las urnas. Ni mucho menos, ser el responsable de la trampa que la izquierda prepara ahora a Mariano Rajoy. El eje Sánchez-Rivera se vuelve a confabular de manera desleal. Según estos «experimentados» políticos de la transparencia, ganar o perder unas elecciones significa exactamente lo mismo. De nada importa la diferencia de 105 escaños que separa a C’s del PP, o que el 26-J el partido de Rajoy fuese el único que incrementó apoyos de manera homogénea en todo el territorio nacional. Asusta lo que se nos puede venir encima.