LA VIOLENCIA EN AMÉRICA

gun

El hecho de que Obama haya llegado a ser presidente de su país es la mejor demostración de la gran nación que es. Ha sabido acoger a sus minorías, hasta el punto de que en la política, el deporte y el espectáculo tienen un papel protagónico los afroamericanos. Sin embargo, da la impresión de que la comunidad de color se está quedando atrás frente a la irrefrenable irrupción de los latinos en la vida social norteamericana. No creo, sin embargo, que la violencia racista de los últimos días tenga nada que ver con el estancamiento de los negros, la pujanza latina o el silencioso éxito de los orientales. Me atrevo a decir que ese terror puede que ni siquiera sea de origen racial. Estados Unidos tiene pendiente una reflexión acerca de la agresividad de sus policías, la obsesión por las armas y sus altos índices de criminalidad. Una sociedad tan avanzada y tan admirable en tantos sentidos arrastra un pecado original, al que no se quiere enfrentar, que es el embrión de todo crimen: el libre acceso a las armas. En España tan sólo el diez por ciento de los ciudadanos las posee y la tasa de delincuencia es de las más bajas del mundo.