17.760.271 TRABAJADORES

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Trabaja como si todo dependiera de ti, rezó san Agustín, tan dado a los buenos pensamientos. Eso es lo que opinan muchos ciudadanos en esta hora de España. Mientras los políticos –unos más que otros– habitan en su burbuja alejados de la calle, la vida real sigue con su cotidianidad. En el reducto del juego partidista el aire se vuelve irrespirable. Sobrevuelan la mezquindad, el egoísmo, la vanidad, la contumacia, cierta vesania y, sobre todo, una distancia sideral con el votante de a pie. Se dedican a la antropofagia política, mientras las listas del paro registraban en junio 124.000 desempleados menos. Hay casi 100.000 nuevos cotizantes que se sentirán útiles, que cobrarán un sueldo, que ven el horizonte inmediato más despejado y que probablemente percibirán más dulzura que esclavitud en esta oportunidad. A la gente le gusta ganarse el pan. Salvo excepciones, nadie quiere vivir de la sopa boba ni de esos 650 euros por los que los estados más intervencionistas obligan a hacer cola. Nadie quiere hacer cola, y menos la del paro.