IMPUNIDAD

salpica

No toda la melancolía vespertina de estos tiempos, ni los largos insomnios de estas noches, tienen que ver con el populismo rampante, que se mueve por España con el mayor de los descaros y en la más absoluta de las impunidades. Desvelan otras pesadillas. Porque nada en esta vida es fácil. Ahora han llegado los populistas y amenazan con romper España, manipular a los jueces o perseguir a los adversarios políticos. Les sale gratis. Ni un reproche social. Vuelven a las más torticeras prácticas electoralistas, mienten sobre los datos económicos, falsean la historia, tergiversan los hechos. Muy pocos les pedimos una explicación. Hacen extraños juegos dialécticos con los millones cobrados de Venezuela. No hay derecho a dirigirles la menor condena. Lo peor es la impunidad, en la vida en general y en el juego político en particular: hace valientes a los cobardes. Atentos, pues, no vayamos a presenciar en las dos jornadas de campaña que restan algún atrevimiento por parte de ciertos pusilánimes invitados a la osadía, merced a la arbitrariedad reinante.