CANDIDATOS EN PRÁCTICAS

aprendiz

La mayor debilidad que anoche evidenciaron los tres jóvenes candidatos en prácticas a gobernar España es su mala relación con la realidad. No voy a cometer el error de decir quién ganó o quién perdió el debate, aunque parece claro que a Mariano Rajoy se le dan mejor las confrontaciones a cuatro que el cara a cara. En lo que sí quiero poner el acento es en que, cuando lo que está en juego es nuestro porvenir, conviene que quien nos dirija llegue aprendido. Efectivamente, ayer Sánchez, Rivera e Iglesias parecían tres alumnos en prácticas, amarrados a viejos lugares comunes y datos en la mayoría de los casos falseados, incapaces de aportar argumentos sólidos ni ideas concretas y viables. Decían lo que sabían, pero no sabían lo que decían. Tras la confrontación de este lunes, la pregunta es: ¿Dejaría que un aprendiz llevase nuestra vida, nuestra empresa o el proyecto en el que estamos envueltos? No lo creo. Y todavía menos, cuando se trata de dejar en sus manos un país entero, con pensionistas, estudiantes, parados, dependientes y enfermos. La vida no es tan fácil.